martes, 16 de noviembre de 2010

NUESTRO TRAFICO CIUDADANO: FHI 545 ¡PELIGRO AL VOLANTE!








            Hola, mis queridos lectores, ¿Qué tal?, ¿Cómo han encarado esta última parte del año?  Porque, se habrán dado cuenta que nos encontramos en plena época pre-navideña…hay que apurarse a comprar hasta el lechoncito del 31 antes de que lo aumenten diez veces de acá a fin de año…Pero en fin, yo hoy venía a hablarles de otra cosa: la esencia del ser argentino…en realidad hay varias palabras para definir esta “esencia” pero voy a ir tomando de a una cualidad, por así decirlo. Hoy le ha tocado el turno a la violencia… ¿Asombrados? ¡No lo creo! Ya que vivimos rodeados de agresividad, pero cada vez la cosa se pone peor…veamos, cuando uno sale a circular por ahí con el auto (Dios nos proteja de los locos con los que nos podemos encontrar en el camino), uno - decía - no sabe si va a  volver o, en el mejor de los casos, si es que vuelve, cómo...robado, sin auto o con la cabeza partida por un palo anónimo que acertó a pasarle cerca... (por hoy dejaremos a  un lado los comentarios pertinentes de cuando la policía y los chorros  se agarran a tiros en la vía pública y tuviste la desgracia de andar por ahí...!). Pero volviendo al tráfico, es el ámbito en donde más se manifiesta la agresividad....gente que nos parecía tranquila, se desboca y putea hasta al Papa si lo tuviera adelante, otros, en apariencia tímidos, le dan arranque con todo al motor y son capaces de llevarse por delante hasta el obelisco con tal de pasar primero...¿A dónde?¡Qué se yo!...Estoy convencida de que ellos tampoco lo saben...

                         Ya sabemos que cada vez hay más autos y la gente cada día está peor, pero digamos que las autoridades ciudadanas tampoco te la hacen fácil… ¿Por qué? Bueno,  hasta ahora teníamos señalado en las avenidas un sendero que era exclusivo para las bicicletas (Bici sendas para ser más exactos). Cierto es que, a decir  verdad, los automovilistas no le daban bola y la usaban para adelantarse, los camioncitos y no tan camioncitos la usaban para parar, cargar y descargar….en fin, la verdad  es que todo el mundo andaba por ahí y los ciclistas ¡Vaya uno a saber!¡Todo bien…! La cuestión es que no sé si el intendente porteño se peleó con la novia o tuvo algún entrevero  político por ahí, pero un día se levantó con la brújula torcida y pensó: ¿A ver cómo le podemos joder un poco más la vida a los habitantes de la city? ¿Por qué hacérsela fácil si la podemos hacer complicada?... y levantó un tanto de pared sobre el límite de las famosas bici sendas…claro, en una avenida todo bien, pero en una calle, angosta por añadidura, mejor no se te ocurra transitar a las horas pico (que hoy por hoy son todas), porque eso quedó como una olla a presión, no entra ni un alfiler y  tenés que circular en fila india aguantando todavía encima al de atrás que quiere pasarte por encima porque llega tarde ¿A dónde? ¡Qué sé yo! Seguramente cuando llegue a la oficina se va a poner a boludear con la computadora mientras toma un café, pero la consigna es llegar “cueste lo que cueste” y “caiga quien caiga”…Por otro lado el que viaja adelante por ahí frena en seco porque le sonó el celular y te queda el espejito del parasol incrustado en la nariz, sin contar con el bollo que te hizo el de atrás porque se le hacía tarde para llegar a boludear a la oficina...y venía siguiéndote pegado como estampilla y mejor no digas nada porque si trae mal humor y es grandote termina de romperte la nariz que ya te arruinó el del celular...!
               
                 Así andan las cosas mientras uno no sabe qué camino tomar si cuando sale de su casa pasan unos minutos de las 07:00 a.m. porque mágicamente se convierte todo en un infierno y quedás como gato enjaulado a mitad de camino entre tu casa y tu trabajo, ¿llegar? ¿Volverte? ¡Cualquier opción puede ser fatal...! A pesar de que la autopista (yo uso la 25 de Mayo) es un camino relativamente rápido y seguro, hace unos días que ya dejó de ser seguro al menos para mí…
                
                  Resulta que al pasar el peaje y un poco más tarde de las 07:00 a.m., es todo un logro pasar esa franja que va desde las cabinas recolectoras del vil metal hasta que se dividen las aguas entre los que vamos para el centro y los que van para el lado del bajo Flores, etc.  Se angosta el camino y ahí sí que no te salva ni el Chapulín Colorado…es pasar o morir, si te quedas también tenés serio riesgo de que algún enfermo te pase por encima. La cuestión es que iba yo el otro día tratando de seguir algún camión más grande que yo para meterme atrás (viejo pero efectivo truco) cuando un tipo que iba manejando su auto me tocó el espejo…Como no fue la gran cosa, no dije nada porque me hice el firme propósito de no pelear desde temprano en la calle porque el día es largo y después ando con tal raye encima que me venís a saludar y te ladro. Pero a poco de haber avanzado y dejado atrás a este buen hombre, siento unos bocinazos que hicieron eco en la calle…cuando miré a ver qué era lo que quería, empezó a hacer señas obvias de que estaba muy enojado, a vociferar quién sabe qué cantidad de estupideces, ¡El, a mí, que me había tocado el espejo y me callé la boca!. Como tenía la ventanilla cerrada no entendía ni una palabra de todo el quilombo que armó, sólo alcancé a verle los dientes afuera, como un perro rabioso. A su vez, venía acompañado de un muchacho joven que dormía plácidamente…lo cual significa a todas luces que el pobre está acostumbrado a los berrinches de este loco y no le pasa ni cinco de bola cuando tiene la suerte de que el desquiciado éste la emprende contra otro que no sea él…(en buen castellano, no escucha sus razones). Todo esto no hubiera sido la gran cosa (ya que diariamente suelo cosechar un par de insultos y puteadas como si de un saludo ritual se tratara),  pero lo que vino después no tiene desperdicio… …sacó una mano por la ventanilla y cuando miré bien, vi que me amenazaba con un bate de beisbol….demás está decir que cuando vi eso, lejos de seguir peleando, me metí por un agujero que todavía no sé cómo encontré y lo dejé atrás raudamente, es decir que hice uso práctico de aquella famosa y sabia frase: “soldado que huye sirve para otra guerra”.

                Hice todo el camino hasta bajar en Constitución con el miedo de que me alcanzara y me revoleara el palo encima del techo del auto…lo cierto es que pasó delante de mí y cuando vi que tomaba por otra bajada  (léase: no podía dar marcha atrás je, je) le mandé un par de bocinazos a modo de saludo, no sé qué le pareció porque por suerte no le vi la cara.

                Pero esto no termina ahí…mañanas pasadas, siento unos persistentes bocinazos, cuando miro, mi amiga que viaja conmigo, abrió los ojos como el dos de oro y  me dijo: ¡Cuidado que es el loco del palo!  Efectivamente, Mirta no se había equivocado…ahí venía a la carrera prendido de la bocina y sacando los dientes como un perro al que le sacan la comida. Me persiguió y cuando me tuvo a tiro me tocó con su coche, (ahí me enteré de lo que le parecieron mis bocinazos de saludo, creo que no le cayeron bien…),  casi me bajo en el medio de la autopista pensando al mismo tiempo dónde dejé el matafuego, pero teniendo en cuenta que este tipo sin duda tiene un par de jugadores fuera de servicio, opté por desaparecer lo más rápido que pude del campo de batalla, eso sin contar con que más atrás venía la tribu  urbana acelerando motores y nos iban a pasar por encima al loco y a nosotras. Mi amiga a su vez quedó con la boca abierta porque cuando lo pasamos y lo miró,  a modo de saludo le sacó los dientes a ella también…

                Todo esto mueve a risa por las características de la situación pero en verdad, las autoridades que le otorgan el registro a cualquiera, deberían profundizar los exámenes sicológicos porque tipos como éste, son los que protagonizan hechos que muchas veces terminan mal.

                Por si alguno de ustedes, lectores, alguna vez se lo cruza, les comento: es una country  Volkswagen, color gris clarito, y la chapa es FHI 545…. El tipo suele manejar con una mano afuera y lleva lentes, apenas lo mirás te saca los dientes (no es una metáfora, lo juro). Si lo ven no lo piensen dos veces, pongan primera y desaparezcan porque después que hizo el primer contacto (o sea, mostrarte íntegramente su dentadura),  te revolea  con lo primero que tenga a mano…. ¡Suerte! y hasta la próxima.

domingo, 7 de noviembre de 2010

YO VENIA A TRAER ESTE EXPEDIENTE...



                                Hola, conciudadanos, hoy les traigo un tema que me ha tocado de cerca (y me toca muy a menudo, les juro) y es el tema de la burocracia…los papeles y las misteriosas sinrazones que tienen que ver con que te reciban o no un expediente, palabra fatal a la hora de entregarlo a quien corresponda, mejor dicho, de sacártelo de encima.

                               Un grupo grande de ustedes recordará aquel viejo y querido sketch de nuestra TV de los sesenta en donde un pobre hombre, encarnado en aquel entonces por el actor Joe Rigoli iba a la Municipalidad porque quería hacer un trámite como correspondía para plantar en la puerta de su casa un arbolito.  El asunto es que se le pedían las cosas más irrisorias que uno se pueda imaginar…”certificado de autorización para que el grillo pudiera cantar”, por ejemplo. El asunto es que la montaña de papeles que se había acumulado era más grande que el árbol que llevaba consigo para todo trámite.....fue tal la repercusión que tuvo este humorístico sketch que ha quedado grabado en el inconsciente colectivo de los argentinos a tal punto que, cuando un trámite se pone pesado (y son todos) nos decimos unos a otros…¡Como el del arbolito, te acordás! ¡Y cómo no nos vamos a acordar si cada día cobra más vigencia!
                               El asunto es que a mí también me ha sucedido un par de veces algo similar, ya que parte de mi trabajo consiste en llevar papales de un lado a otro…al fin del día es toda una odisea haberte sacado de encima semejante fardo, creeme, conciudadano…
                               Me tocó ir a la Mesa de Entradas de la Honorable Cámara de Senadores a llevar un expediente para un Senador, claro. A simple vista parece sencillo pero…¿Dónde queda, específicamente?- pregunté yo, ilusa, creyendo que quien lo enviaba sabía…. “Por ahí, en el Congreso” léase…¡Qué se yo…arreglate vos! Porque el Congreso es grande vieron…?. Hice otra pregunta, al parecer bastante complicada: ¿En qué horario atienden? “No sé…creo que hasta la tarde…” Claro, la tarde es a partir de las 13 ( si comés a horario) y hasta ….¡Qué se yo! Después de todo es tu trabajo….entre líneas,  arreglate como puedas pero que el senador lo reciba….
                               Así que a la mañana siguiente que pintaba con una temperatura elevada, me dirigí al Congreso de la Nación dispuesta a emprender la aventura diaria de encajarle el papel a quien extendiera la mano, pero créanme….¡Fue complicado!.Una vez que salté del colectivo antes de que el susodicho y amable chofer chocara y termináramos pernoctando en una comisaría hasta quién sabe cuando, acerté a pasar –primeramente - por una oficina ahí a mitad de cuadra, sobre Rivadavia. Apenas pasé el umbral con la puerta giratoria, se me vinieron al humo diciéndome que mi trámite era por el lado de Hipólito Yrigoyen (a la vueltita, unos trescientos metros) y que ahí me lo recibirían. Antes de que se me acabara la paciencia, salí apurada porque tenía otros papeles que dejar en su destino (léase: encajar a quien sea). Cuando llego, me miraron raro, sobre todo cuando vieron el papel…si hubiera llevado una bomba, me hubieran recibido mejor. Así que ante la tensa suposición de que les iría a dejar aquel muerto, dejaron de leer el diario (porque eran dos recepcionistas a falta de uno) dejaron de leer el diario y me dijeron que no, que era aquí nomás….(dos cuadras sobre Irigoyen donde antes era la Caja de Ahorro y Seguro… y mi paciencia ya estaba llegando a su límite, que no es mucho). Sin mediar palabra me fui porque en aquel momento no era responsable de lo que mi lengua hubiera articulado pero mi mente me decía que era inconveniente.
                             Me fui “ahí nomás” ¡Carajo, no llegás nunca! Además, todos los que se te cruzan caminando, si no van hablando por el celular, no sé donde miran, pero te llevan por delante, de eso hablaré en otra nota, merece algo aparte….Llegué por fin y cuando pude entrar, porque no sé cómo pero todos los que estaban detrás de mí terminaron entrando primero….(léase, me llevaron por delante como alambre caído) entré protestando contra uno de los que intentó pasar y no lo dejé (¡tengo mi buena estatura y contextura y a la hora de medirme en un duelo callejero lo hago valer…! Cuando entré en el sagrado recinto de la mesa de entradas de la Honorable Cámara de Senadores de la Nación…dos empleadas con cara de nada estaban divagando quizá sobre la inmortalidad del cangrejo…lease, “al pedo” me miraron porque enturbié su filosófico momento de concentración matutino…Miraron el papel, se pusieron en guardia, preguntaron para quién era…Pensé…”Y, para un senador, boluda…o la mesa de entradas no es de la Honorable….bla, bla, bla. Después que lo hubo mirado de arriba abajo en ambos sentidos, creo que no sabía leer…empezó a llamar por teléfono al susodicho personaje…Después de unos instantes me comunica muy tranquila que el senador no se encontraba en su oficina….Yo pregunto: ¿Ustedes conocen a alguno que se encuentre en su oficina? Porque yo no…pero ese no es mi asunto, le dije lo más serenamente que pude, pero lo cierto es que tenía ganas de romperle el papel en la cara y tomarme el olivo, pire, o aliscafo, como se dice acá en mi querida Argentina…”Ah, no, si el Senador no se encuentra, no podemos recibirlo”. Pero, ¿entonces para qué carajo tienen una mesa de entradas?...hubiera sido la pregunta apropiada, pero intentar razonar con las misteriosas  sinrazones burocráticas es lo mismo que hablarle a un muerto, por lo tanto decidí escuchar a ver con qué me salían como solución…”Si, acá nomás…(pero será de Dios, carajo…!¡Se me estaba acabando el mapa y en cualquier momento iba a aparecer en el río…!) “Acá nomás a la vuelta….se lo reciben”, le dieron un nombre raro, expediente sin confirmación o alguna cuestión por el estilo…Tomé el papel con la esperanza de dejarlo donde pudiera, a estas alturas no me importaba si me lo recibía el verdulero de la esquina…y me fui “Ahí nomás…”. Pegando la vueltita…en una entrada que por poco tenés que agacharte para pasar, en un recoveco oscuro había dos guardias de seguridad desparramados en una silla mirando televisión (¿Descanso de servicio?¿Qué servicio?¡Qué se yo!). Cuando les dije a lo que venía ni se inmutaron, uno de ellos tocó un timbre desde el asiento, no va a ser cosa que le haga mal a la cadera caminar…¡dos centímetros!¡Eso que son seguridad, ante un asalto, podrían desenvainar el arma?¡Andá a saber!...Tocó el timbre y apareció un personaje raro, mitad hombre-lobo, mitad hombre de las cavernas, de pelo enmarañado y mirada perdida que, sin mediar palabra – se ve que la comunicación no era su fuerte – creo que oyó lo que le dije…agarró el “muerto” puso dos sellos sonoros (parecía que algo se venía abajo) y cuando miré otra vez había desaparecido.
                               Cuando finalmente salí de ahí, libre de mi carga, me fui caminando a mi trabajo porque mi situación mental no estaba para bancarme otro viaje en colectivo (tema de una próxima entrega), así que emprendí el deseado regreso por lugares lo menos concurridos posible, ya que no quería terminar con un litigio callejero si a uno más, sólo a uno, se le hubiera ocurrido llevarme por delante esa mañana….!¡Hasta la próxima, espero que les guste!

miércoles, 3 de noviembre de 2010

¡ME ROBARON!...¿VISTE CÓMO ESTÁ TODO?




                   Hola, ¿cómo están?  ¡Un gusto tenerlos por mi  blog! Hoy les traigo un tema que no es en lo absoluto nuevo pero que tiene tantas variantes, tantas aristas recónditas y misteriosas,  que siempre que hablamos de ello surge algo nuevo…nuevas situaciones, nuevas derivaciones, nuevos colmos…La inseguridad, soberana de los temas porteños y argentinos, primera en la cartelera desde hace ya unos cuantos años, cada vez con más actores y nuevas ideas para apoderarse de lo ajeno.
                   Días pasados venía yo viajando en un taxi, vieron ustedes que nuestro querido “tachero” es un personaje importante del entorno ciudadano, no sólo conduce el vehículo que te traslada,  hace un poco de psicólogo, porque escucha cuando drama le aciertan a contar los que suben al vehículo;(quiera o no escucharlo, ahí está lo triste), también es periodista, porque a veces te cuenta cosas que vos no sabías y como él viene escuchando la radio, entonces te informa…yo he llegado a creer que muchas veces lo hace, (lo de informar, digo),  para ganarte de mano y que no empieces con los mambos ya que los pobres están ahí arriba doce o catorce horas peleando con el resto del mundo (léase piqueteros, peatones que van pensando en quien sabe qué carajo y se te cruzan si más trámite, sin contar los que van hablando por el celular y a los que se acordaron que dejaron una carpeta en la oficina y doblan en “U” al lado del obelisco…¿¿¿???)…Entonces, todavía encima cada uno que viaja le parte la cabeza con una historia…y todo por el mismo precio…¡No es justo!.
                   La cuestión es que – como les decía – venía yo viajando y una palabra sacó la otra y me cuenta que hace poco tiempo, una semana atrás, lo asaltaron por allá, por la zona de la vía en Pompeya…Bueno, para aquellos lectores que no conozcan nuestra querida Buenos Aires, les diré que este lugar que tiene sus raigambres tangueras, una placita en donde se lo homenajea a Homero Manzi, un gran poeta y compositor argentino, también es uno de los tantos rincones que se ha transformado en “tierra de nadie”, es decir que los amigos de lo ajeno trabajan impunemente a pesar de que hay cierto control policial, pero parece ser que ellos son más y los muchachos de uniforme no quieren problemas….A simple vista parecería que yo exagero, pero lo que me contó el tachero, Pablo es su nombre, es algo real que no hace otra cosa que confirmar mis razones mencionadas.
                   Resulta ser que el pobre hombre venía circulando tranquilamente cuando dos “pasajeros” que traía no sé de dónde, se bajaron en las cercanías de una vía que hay por ahí….(mejor no les cuento las caras que circulan por la zona) ustedes me entienden, caras de que te están seleccionando para pegarte un palo y sacarte lo que lleves…decididamente anti salubre siquiera pasar por la zona. Cuando se bajaron se llevaron de recuerdo todos los billetes que traía de la recaudación diaria más el cambio en monedas y el anillo de compromiso…la cuestión es que se fueron sin pegarle o llevarle el auto, lo cual hoy en día es digno de una condecoración, ya que algunos cuantos, cuando se van, te cagan a tiros por si acaso…
                   Apenas se fueron y se vio libre de estos personajes, arrancó y  aterrizó cerca de un policía que hacía guardia callejera, tranquilamente – al parecer el moreno personaje era de los que comparten el dicho: “no calentarum, largum vivirum” – se encontraba como digo, mirando quién sabe dónde, pensando Dios sabrá en qué, por estos andurriales. Entonces nuestro hombre, Pablo, se acercó y le dijo:
                   -¡Me robaron!
                   El representante de la ley lo miró y le dijo:
                   -¿Dónde?
                   -¡¡Acá, a dos cuadras!!
                   Supongo que Pablo, como yo o cualquiera de ustedes, creería que este buen hombre iría a hacer su trabajo….que se iba a comunicar con algún compañero o móvil que estuviera en las inmediaciones del lugar que le acababan de señalar, que daría la voz de alarma o bien que llegaría una docena de patrulleros haciendo ulular vigorosamente las sirenas…¿Mucha televisión Yanqui, tal vez?...
                   Pero no, nada de eso sucedió… luego de mirarlo unos instantes, como buscando qué responder al requerimiento de Pablo (que a estas alturas estaba un poco más que pasado de “caliente”), le dijo:
                   -¿Viste cómo está todo?
                   Nuestro amigo, imaginó una serie de posibles respuestas: “No, no vi nada….pero decime, ¿Sos pelotudo, vos? ¿O te cayó mal lo que morfaste al mediodía?”.
                 Entonces, a pesar de la calentura que se había apoderado de él, consideró que podría terminar el día además de robado, preso por faltarle el respeto a un oficial en servicio…(¿Qué servicio?¡Qué sé yo!) agarró, puso primera con su auto (al que los chorros le perdonaron la vida) y se fue puteando bajito antes de que, en el camino, le afanaran lo que le quedaba…!

SIGLO XXI: ¡SIGUE EL CAMBALACHE!




                  

                     Hola, amigos, ¿qué tal?, supongo que todo bien…..hoy les traigo un tema que no es nuevo en la ruidosa Buenos Aires, pero antes de entrar en materia, debo aclarar algo para los que no conocen el significado ni la trayectoria de esta palabra: “cambalache”.
                   En buen lunfardo, cambalache significa mezcla, a veces de objetos de poco valor y también, por asociación, desorden que puede extenderse hasta lo que va “fuera de la ley” según el sabio tango de Don Discepolo; para los más jóvenes les ilustro acerca de este personaje que con su creación “Cambalache”, escrito hace algo de setenta años, inmortalizó buena parte de la idiosincrasia de nuestro país. Esta creación genial pinta humorística e irónicamente una realidad en donde todo aparece peligrosamente mezclado, trasunta un transcurrir caótico, para decirlo civilizadamente (¿les va?).
                   Bien, el punto es, queridos lectores, que a pesar de que llevamos diez años transitando por el nuevo siglo, en esencia seguimos igual, es decir que la realidad de nuestra city es un inmenso despelote, palabra que, a mi parecer, define mejor las cosas que si dijera caos…
                   He tomado de nuestros periódicos varias noticias para sustentar mis afirmaciones. Primeramente quería comentar el ya sabido hecho de que los alumnos de diversos colegios han tomado los establecimientos educativos para presionar a quien sea responsable (¿De quién es la culpa? ¡Andá a saber!) podríamos hacer aproximaciones misteriosas para saber de dónde se desenreda la madeja, pero los chicos no tuvieron paciencia y ahí están atrincherados y queriendo que les solucionen los problemas edilicios, entre ellos oí que un par de escaleras estaban por venirse abajo…claro, ellos no saben que ésta no es la manera, pero ellos, teniendo en cuenta los tiempos que corren, de violencia, digo….deben pensar de sí mismos que son geniales ya que hasta la fecha no trascendió que hayan tomado medidas más drásticas, como por ejemplo, incendiar la escuela, matar a algún policía o poner alguna bomba para lograr sus objetivos.
                   Entre tanto, salió a relucir que se ha llamado a licitación para las obras en cuestión pero que una empresa que se presentó pasó un presupuesto de siete millones cuando en realidad se dispone de tres millones y medio…(Creo que alguien pretendió comprar muy barato…¿?) creo que alguno puso mal el dedo al escribir el presupuesto y se le escaparon algunos ceros… y otra empresa que se ajusta a los precios que la ciudad está dispuesta a pagar pero hay que verificar si el trabajo es de calidad, claro, cuando la limosna es grande, hasta el santo desconfía; en realidad se trata de que hagan las cosas y que duren, no sea cuestión de que se les venga encima la escalera a la semana de construída…Mientras tanto, más allá de toda esta cuestión ¿Qué hay del normal desarrollo de las clases y demás yerbas?. ¿No hay nadie que les diga a estas criaturas que tienen que aprobar el ciclo escolar y después, si quieren, cuando sean grandes, podrán hacer proselitismo…?
                   El otro punto es el juicio por las escuchas ilegales que está padeciendo Macri, si hablamos de mezclar, este es el sitio ideal, se mezcló tanta gente, hubo tantos decires y diretes que hasta estoy asombrada que no le hayan mandado una citación a mi tía de ochenta años acusándola de que se asoció con Ciro James para colocar el locutorio clandestino para realizar las famosas escuchas. Por empezar, parece ser que la madre del borrego (Léase origen de la cuestión) reside en el agitado ambiente que vive el clan familiar Macri, ya que su cuñado – de profesión parapsicólogo – no fue bienvenido a la familia, hecho que confirmó públicamente don Franco, el jefe de la family en cuestión. El asunto es que parece que este buen hombre, el cuñadito de don Mauricio Macri, enojado porque se le acusó de ser un caza fortunas,  hizo estallar el escándalo de las escuchas telefónicas y el juez lo citó a don Mauricio (quien lo creía improbable según su punto de vista…claro debió pedir consejo a su cuñado el parpsicólogo, pero parece que no confía demasiado en sus dotes de adivino). En fin, acá no termina la cosa,  este disparo inicial aparentemente fue aprovechado por varios sectores para hacer campaña política con poco gasto, como lo hacen las vedettes en lo de Tinelli que todos los días pelean por algo para obtener relevancia…De este modo, el campo de batalla se nutrió progresivamente de tal cantidad de gente que van a terminar siendo más imputados que los que van a Velez a ver a Luis Miguel…
                   Se resolvió nombrar una comisión investigadora pero resulta que como cada uno hace la suya, se hicieron disculpar con sus respectivos letrados…(¡Qué sería la vida de esta gente sin ellos!) y no se presentó a declarar ni el loro…y la Comisión sigue expectante a ver si alguno se acerca a dilucidar alguna de las múltiples cuestiones que hacen a este asunto de las escuchas…
         Mauricio Macri, que a mi parecer está más nervioso que gato enjaulado, declaró que iba a tirar a Kichner por la ventana,(¿y los modales políticos?) al mismo tiempo que acusó de desquiciada a doña Hebe de Bonafini por el quilombo mediático que armó con todos sus secuaces llamando “turros” a los magistrados y amenazando con tomar por la fuerza  el Palacio de Justicia (¿Ve de dónde aprenden los chicos?)…
                   Lo único que le falta al intendente de la ciudad es, además del juicio y del enredo familiar, (en donde salió a la luz que don Franco no le paga un mango a su hija por las acciones que ésta posee en la empresa) faltaría que  doña Hebe le haga un reclamo judicial dándose por ofendida por lo que ha dicho acerca de ella (Desquiciada… ¿es loca, no?).
                 Por otro lado, creo  que los motochorros están bastante contrariados por la ley que acaba de ver la luz, pues se designó un horario límite y un cuadrilátero de calles en el centro para que dentro de ciertas horas y en ese límite de calles, no se les permita circular a motos con acompañante….Yo digo, ¿cómo es la cosa? Si caminas dentro del cuadrilátero, todo bien, pero si te corres una cuadra, te afanan hasta el aliento y también ¿todo bien?...Tal como vienen las cosas no me extrañaría que los muchachos hagan un corte de tránsito con pancartas y marchen al Congreso quejándose porque les recortaron los horarios de trabajo y su campo de acción…y en parte, tienen razón…¡Así no se puede laburar, che!...¿Al final estamos en democracia o no?...
                   Es obvio, queridos lectores que acá, además de estar todo mezclado, estamos viviendo una especie de “mundo al revés” (como la canción de María Elena Walsh, recuerdan?) en donde no sólo impera la violencia de acción y de palabra, sino que llevan la delantera los “guapos” que arremeten sin cuidado alguno contra la autoridad y las instituciones…viva, el “cambalache” de este siglo XXI!.

MISTERIOSA BUENOS AIRES Las plantas, el chancho y la virgen






     
                                 Hola, conciudadanos, ustedes ya lo saben: compartimos la dicha de habitar en el mismo conglomerado urbano: La misteriosa Buenos Aires, como ha dado en llamarla nuestro poeta Manuel Mujica Lainez.
                               ¿Por qué misteriosa?. Porque pasan cosas insólitas, y si nos detenemos a mirar un poco (¿podremos detenernos?) veremos…¿plantas de marihuana en un patio?. Y ahí nomás se desató la polémica…¿es legal criarlas en el jardín de tu casa?. ¿Macetas o balcones hacen la diferencia?. ¿A la luz o a la sombra?...Yo digo, ¿por qué no inician una investigación periodística sobre los crímenes y los robos que están asolando la ciudad?. ¡Ya ni podés dormir!....Más de cuatro se encontraron a las tres de la mañana con un ladrón, ratero, hombre araña o hermano de Superman, que los estaba encañonando mientras dormían y el resto se afanaba hasta el perro y la comida del freezer…Sí, últimamente se roban lo que venga, a mí la semana pasada me robaron los números de la dirección de mi puerta, y eso que eran de madera…parece que la recesión también les llegó a los muchachos y se desvalorizaron las utilidades que obtenían de sus andanzas.
                               Para mi modesto entender hay una razón arcana (léase: ¡andá a saber!) repito, hay una razón desconocida que tal vez explique el hecho de dejar pasar el aluvión de inseguridad y ponerse a discutir qué tan mal esté plantar marihuana en el patio o en la maceta…(quizá, si le ponen un abono casero, no sean tan ilegales después de todo…¡Qué se yo…!). Mientras un grupo de periodistas aficionados a la jardinería debaten sobre la legalidad de las plantitas, afuera es la guerra: te afanan hasta el aliento, a la salida de los boliches se ponen a jugar a la lucha libre y te matan a golpes, otro grupo juega al cirujano y te corta el cuello, te incendian la ciudad después que se chuparon hasta el agua de los floreros (¡Viva la venta de alcohol a los chicos y a los no tan chicos!) y las calles están llenas de gente que camina en marchas de protesta pidiendo justicia, marchas que muchas veces terminan en un caos de proporciones bíblicas en donde la ligan los que pasan a pie y en auto, los que protestan, los curiosos, la policía y hasta la Madre Teresa si estuviera presente.
                               Pasando al segundo concepto, “El chancho” les diré que me asombraron y me asombran sobremanera los entretelones del caso Bergara. Poco a poco, durante el prolongado cautiverio del empresario, fueron aflorando novedades curiosas (las cuales, dicho sea de paso, luego del momento de furor, no volvieron a mencionarse). Retomando, sobre el tema de las novedades, había entre los sospechados de ser autores del delito, unos cuantos policías retirados, los cuales, al parecer, oportunamente habían sido separados de sus cargos…parece ser que los muchachos tuvieron una serie de actividades con las cuales se matricularon de chorros y enemigos de la city, las cuales, además, los llevaron a la situación actual: piratería en el asfalto, robo de autos, robo calificado, intimidación policíaca y varias etcéteras más…Ustedes, acostumbrados a estas sinrazones de la misteriosa Buenos Aires, se preguntarán: ¿y ésta de qué se asombra?¿acaso vive en una empanada?. Yo, en verdad, conciudadanos, desde mi empanada (llámese casa, escritorio, computadora, tal vez vereda, aunque mortalmente peligrosa) me pregunto: Ya que delinquieron, traicionando su juramento de “proteger y servir”, al menos, como delincuentes, digo ¿podrían ser más eficientes, no? (digo, para delinquir)…Secuestraron al empresario en un coche que resultó ser de uno de los sospechados, hablaron por teléfono desde un celular que también pertenecía a uno de ellos (informaron que no había plata para comprar la comida para “el chancho”-léase secuestrado)…creo que lo único que les faltó fue llevar el chancho al supermercado para hacer las compras…Por último, abandonaron al empresario en una casa que resultó ser de otro policía. No sé si esto último es producto de una estupidez irremediable o le quisieron cargar el muerto a alguno –héroe anónimo -  que no se prendió debidamente con alguna transa y se la tenían jurada para que no cacaree y ventile el yeite (sinónimo de: fato, quilombo, berenjenal, afano, etc…¡suerte que el lunfardo es una lengua rica en expresiones idiomáticas!) y se la tenían jurada. Sino…¿Qué necesidad de arriesgarse a entrar en una casa con albañiles, a los que, a su vez les llovió un secuestrado como peludo de regalo?.
                               Ahora bien: Que a un delincuente cualquiera se le escapen ciertos detalles es medianamente comprensible, pero a ellos que se diplomaron en la escuela de policía y aprobaron las materias de la calle, que se supone que se las saben todas…¡Además de corruptos, con incompetentes!
                               Y, por último, la Virgen, nuestra pobre Madre Celestial, quien seguramente se habrá ya cansado de interceder por todos nosotros, ella tampoco se salvó…en uno de esos días tan particulares de noticias hirvientes, descubrieron un cargamento de droga rellenando una estatuilla de la Virgen. Yo me pregunto:¿se salvará alguien? ¿Se podrá seguir saliendo a la calle para ir a trabajar? ¿Modificarán las leyes vigentes para permitir enjuiciar a los que viven de lo ajeno o seguiremos disertando sobre jardinería práctica para aprender a cultivar marihuana en nuestra casa?. Es un misterio que parece no importarle a los que hacen las leyes…¡y  eso que no cobran nada barato su trabajo!